| VINOS DE DENOMINACIÓN DE
ORIGEN ALELLA
SUELO Y CLIMA
El hecho diferencial más
significativo de la D.O. Alella es la existencia del
"sauló", terreno arenoso de naturaleza
granítica de color prácticamente blanco
que tiene una permeabilidad alta y una gran capacidad
de retención de la irradiación solar,
hecho que facilita la maduración del fruto y
aporta finura a los vinos. El bajo poder de retención
del agua queda compensado por el microclima local.
Estos terrenos se localizan, sobre todo, en la fachada
litoral, distribuidos por las faldas de las colinas
formando parcelas escalonadas. En la vertiente interior,
las viñas se sitúan en relieves suaves
de naturaleza granítica, si bien son más
frecuentes las manchas arcillosas.
El clima de la zona es típicamente mediterráneo,
con veranos cálidos y secos e inviernos suaves.
Juega un papel importante la sierra litoral que protege
de los vientos fríos y condensa la humedad procedente
del mar, circunstancia que determina el mencionado microclima.
VARIEDAD
Los vinos blancos de Alella no salen de un único
tipo de cepa, sino que son fruto de la suma de las virtudes
de diversas variedades de uva.
La variedad vinífera más característica
de la D.O. Alella es la Pasa blanca (Pansa blanca),
variedad muy cercana, aunque no idéntica, a la
que en otras zonas se denomina Xarel·lo. Otras
variedades tradicionales son la Garnacha Blanca, la
Pasa rosada, el Picapoll y la Malvasía, a las
que hoy se han de sumar otras variedades nobles que
refuerzan y modernizan el carácter de los vinos
alellenses, como son la Parellada, el Macabeu, el Chardonnay
y el Chenin blanco.
Para la minoritaria elaboración de vinos rosados
y tintos se usan las tradicionales Garnachas negra y
peluda, el Ojo de liebre (Ull de llebre), y más
modernamente el Merlot y el Cabernet Sauvignon, que
han demostrado ser muy adaptables a la zona.
VINOS
Los actuales vinos de Alella vienen definidos por la
incorporación de nuevas variedades, modernas
técnicas enológicas y la acentuación
de su encanto mediterráneo.
Mayoritariamente, la producción es de vinos blancos
de diversos tipos, entre lo que hay que destacar el
Alella tradicional, ligero, aromático, discretamente
suave, de paladar amable y sin llegar a ser dulce. Encontramos
igualmente vinos secos, pálidos, frescos y perfumados,
en ocasiones matizados por el carácter varietal
que acentúa el aroma o subrayados por una crianza
en madera noble que incrementa su intensidad gustativa
y mejora su estructura.
Entre los rosados y los tintos encontramos vinos de
personalidad, destacables por su buena oloración,
riqueza aromática y carácter varietal,
y, sobre todo, por un extraordinario equilibrio, fruto
de la buena maduración, que los hace muy atractivos.
VINOS
Y GASTRONOMÍA
El vino de Alella es, antes que nada, el vino de la
rica y variada cocina del Maresme, basada en la abundancia
de pesca y en la riqueza exuberante de su huerta. Por
lo tanto, el vino alellense es el de la cocina luminosa
y mediterránea del pescado fresco, del marisco,
de los arroces, de las verduras y legumbres, de la cocina
suculenta y directa que se basa en la bondad de la materia
prima y en el arte de cocinarla sin enmascarar su sabor
auténtico.
Tiene igualmente un papel importante en la apasionante
cocina burguesa nacida en Barcelona y extendida por
todo el país.
El vino de Alella no se limita, sin embargo, a la cocina
regional y comarcal, sino que, por sus características
y por su diversidad, encontramos un alella indicado
para acompañar desde el crustáceo más
fino al "foie-gras" más suculento.
Si practica sabiamente el arte de elegir, coma lo que
coma, un vino de Alella nunca le decepcionará
en la mesa.
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