Cocina Española - Asturias



CALLOS A LA ASTURIANA

Los callos hay que lavarlos muy bien, trocearlos y cocerlos durante unos diez minutos. El caldo se guarda y los callos se dejan enfriar. En otra cacerola con agua fria los sazonamos con ajo, cebolla, perejil y sal, poniéndolos de nuevo a cocer hasta que queden tiernos, junto con la pata de vaca, así como las manos y los morros del cerdo, revolviéndolo todo hasta que quede muy bien mezclado y se logre una salsa espesa. Paralelamente, en una sartén se dora cebolla picada muy fina y se le añade mantequilla, chorizo, jamón, pimentón y guindilla a gusto. Despues de rehogarlo todo, tratando que el pimentón no se queme, echaremos un vaso de sidra o vino blanco y lo dejamos hervir un par de minutos. A continuación, lo echamos sobre los callos, la pata de vaca y las manos y los morros del cerdo, prosiguiendo la cocción lentamente durante unas tres horas. Hay que removerlos para que no se peguen al fondo y echar de vez en cuando el caldo que se había guardado para que no queden secos.
Al final, se rectifican de sal y se sirven calientes en cazuela de barro. Saben más ricos de un dia para otro.

 



la fabada

Fabada, sin lugar a dudas el plato estrella de la gastronomía asturiana, de ahí que con el máximo respeto a la magistral fórmula ortodoxa que se pierde en la noche de los tiempos, en cada cocina se hace con variaciones muy personales para que siempre nos sepa diferente.
Les fabes hay que dejarlas a remojo cubiertas por agua fría durante la noche anterior. En otro recipiente, en agua templada, también se ponen a remojo el jamón, el tocino entreverado y el lacón -la pata delantera del cerdo-.
A la mañana siguiente, en una cacerola se ponen a cocer les fabes y lo que se denomina el compangu -el chorizo, la morcilla, el jamón, el tocino y el lacón- en el mismo agua en que estuvieron a remojo, a la que se echará un poco de sal. Es fundamental hacer la fabada a fuego lo más lento posible, por lo que se recomienda tenerlas cociendo durante un par de horas y que nunca se queden les fabes al descubierto, por lo que hay que echar, cuando haga falta, un chorro de agua o de caldo de gallina, lo que servirá también para cortar el hervor, operación que en Asturias se llama plasmar les fabes.
Cuando llevan una hora cociendo se les añade un sofrito a base de aceite, media cebolla, azafrán y pimenton dulce. Transcurrido el tiempo de cocción, les fabes tienen que dar la impresión de estan tan suaves como la manteca. Se prueban para ver si es preciso rectificar el sabor con un poco más de sal y se dejan reposar durante una hora.
En el caso de que la fabada quedase con un caldo excesivamente ligero se pueden aplastar algunas fabes con un tenedor o un pasador y la pasta resultante se añade, se revuelven con suavidad y se dejan cocer un poco más. Antes de servir la fabada se trocea el compangu y, o bien se presenta en una bandeja aparte, o se reparte en fuentes de ración de barro con les fabes.


POTE ASTURIANO

El pote asturiano es muy típico en la época de la matanza del gochu -el refranero popular advierte que a todo cerdo le llega su San Martín, festividad que se celebra el 11 de noviembre- aunque se puede degustar en cualquier época del año, si bien cuando resulta más apropiado es cuando el frio aprieta para reconfortarse con sus abundantes calorías.
El día antes se ponen a remojar les fabes y, en recipiente distinto, el lacón con un hueso de jamón. En la cacerola principal se ponen a cocer les fabes con el chorizo, la morcilla, oreja de cerdo, el lacón, el hueso del jarnón y un chosco (sabroso embutido del suroccidente asturiano). En el caso de que no se pueda conseguir tan rico embutido de la zona occidental asturiana, se sustituye por morcilla ahumada. En otra olla, se pican las berzas y se ponen a hervir durante unos minutos, tras de lo cual hay que escurrirlas y echarlas a la cacerola principal, en la que, después de estar cociendo el pote una hora, se vertirán las patatas partidas en trozos, prolongando la cocción durante otra media hora. Luego, antes de servir el pote asturiano, conviene dejarlo reposar. Cuanto más, mejor.

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