| REP CHECA - GASTRONOMÍA
En la República Checa es
imposible quedarse con hambre porque la cocina típica,
además de sabrosa, es muy abundante. Los principales
hoteles tienen una oferta gastronómica más
variada que los restaurantes locales ya que cuentan
con varios menús y son algo más caros.
Además de las especialidades checas y eslovacas,
algunos locales sirven comida china, francesa, italiana,
rusa, árabe, etc.
La gastronomía checa tiene a la carne como base
principal. Existen restaurantes especializados en caza,
pero también se pueden degustar buenos platos
de pescado. Las raciones suelen ser copiosas por lo
que el plato principal puede constituir una sola comida
por sí sólo.
Los entrantes checos son muy contundentes: el jamón
de Praga (prazská sunka) es muy típico
y se suele servir con rábano picante mezclado
con nata montada (a se slehackov), los chelbícky
son tostadas que pueden llevar como complemento jamón,
pescado, carne asada y huevos aunque las más
solicitadas son las que van cubiertas de queso con mayonesa
o queso con rábanos o pepinillos. También
merece la pena probar el champiñón con
huevo (zampióny vejci). Las sopas (polévky)
son muy sabrosas, en especial la de verduras llamada
'kulajda', aunque igualmente deliciosa es la de patatas
con champiñón (bramborová polévka
s houbami) o las albóndigas de hígado
en caldo de ternera (hovezí polévka s
játrovymi knedlícky) o los consomés
(hovezí).
Como plato fuerte se puede tomar tortilla (omeleta)
que se suele servir con jamón (se sunkuo) o champiñones
(se zampióny o houby), o bien jamón asado
con espárragos (zapecená sunka s chrestem).
Si se prefiere algo más sustancioso, nada mejor
que la chuleta de ternera empanada, 'smazeny rízek',
con acompañamiento de 'knedlíky', buñuelos
que se presentan de forma muy variada, redondos, en
rodajas, con pan o con bacon.
Otros platos fuertes son el asado de cerdo con sauerkraut
(veprové se zelím) servido normalmente
con buñuelos de patata, el solomillo asado a
la crema (svícková na smetane) que se
sirve acompañado de una crema de verduras ligeramente
dulce y con una guarnición de arándanos
o nata montada, el filete con huevos (biftek s vejcem)
y el gulasch (gulás).
Como platos de pescado destacan la carpa con mantequilla
fundida (kapr máslem), el lucio asado (pecená
stika) o la trucha también cocinada con mantequilla
(pstruh na másle). Los platos fuertes se suelen
servir con patatas (brambory), por lo que si se prefiere
ensalada (salát) es conveniente pedirla. Es aconsejable
pedir el pan (chleba), ya que no se acostumbra en la
mesa checa.
Si después de tan abundantes platos apetece postre,
se pueden tomar rollitos de manzana (jablkovy strudl
o závin), finas rodajas de manzana envueltas
en una pasta ligera que también pueden estar
rellenas de cerezas o crema de queso, tortitas (palacinky)
con helado, fruta asada, mermelada, bañadas en
azúcar, chocolate o almendras, buñuelos
de fruta servidos con mantequilla derretida, azúcar
glasé y semillas de amapola y vdolek, pasta redonda
con levadura que se toma con mermelada de grosella o
ciruela y nata montada. También son deliciosos
el helado (zmrzlina) y el queso (syry).
Cervezas y Vinos
La cerveza checa es famosa en el mundo entero por su
sabor y fuerza. La célebre Pilsner Urquell (Plzensky
Prazdroj) procede del centro de la industria cervecera
del país, la localidad bohemia de Plzen, y también
es de origen checo la Budweiser, llamada aquí
Budvar. Menos internacionales, pero igualmente deliciosas,
resultan la Mestan, elaborada en Holesovice, y, para
quienes la prefieren negra, la U Flekú.
La cerveza en general se llama pivo y sus grados se
indican normalmente en la carta. Es importante recordar
que cuando en una bebida se puede leer que es de 121,
por lo general, no se refiere a su graduación
alcohólica, sino al porcentaje de azúcar
empleado en su elaboración. Se da el caso de
cervezas checas con 121 y al mismo tiempo con 4% de
graduación alcohólica.
La historia de la cerveza en la República Checa
es tan antigua como la propia historia del país.
No se sabe a ciencia cierta su origen, pero debió
de ser hace más de mil años, puesto que
se afirma que San Adalberto, el primer obispo checo,
habiendo consagrado el convento benedictino en el año
993, prohibió en él la cocción
de cerveza sopena de excomunión. Ya los checos
antiguos la tomaban, no sólo como una bebida
refrescante, sino además, como un verdadero pan
líquido, sabroso y nutritivo. La buena cerveza
debe llevar todas las características de los
olores y gustos de los alimentos con que se fabrica.
Cuanto mayor y más noble es la cantidad de lúpulo
aplicado, más delicadamente amarga es la bebida.
Lo único realmente imprescindible para deleitar
el paladar es que la cerveza se sirva bien fría.
Los vinos checos, importados de Borgoña por el
emperador Carlos IV en el siglo XIV, no son tan famosos
como la cerveza. Hoy día, las mejores cosechas
son las que se dan en Moravia, aunque también
son muy apreciados los vinos bohemios de la región
de Melník.
Hay dos tipo de licores típicamente checos, el
'slivovice', delicioso, elaborado con ciruela y el 'becherovka',
licor de hierbas muy aromático, típico
de Karlovy Vary.
Las comidas suelen finalizar con el café (káva),
si se desea exprés hay que indicarlo porque lo
normal es que sirvan café turco y té denominado
caj (léase chai).
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